Auditamos la pauta que ya está corriendo y el recorrido completo: qué objetivo se eligió, cómo está entregando, dónde cae el tráfico y en qué punto se pierde. Llega por escrito dentro de las 72 horas hábiles desde que acordamos el alcance. Se lee sin reunión previa. Es un servicio arancelado, no un diagnóstico gratuito.
Cuando la semana no se llena, la primera reacción suele ser mirar el anuncio: «hay que pautar más», «el creativo no funciona». Y se cambia la imagen.
Pero el clic ya ocurrió. Lo que no se mira es lo que viene después: dónde cae ese tráfico, quién contesta, cuánto tarda, y qué pasa entre el mensaje y el turno agendado. El tráfico pago suele terminar en un WhatsApp donde no queda registro de nada — no por descuido, sino porque no hay nada instalado que lo registre.
La ventana que hay que llenar tiene fecha. Lo que no tiene es un número que diga si se llenó, con qué, y a qué costo. Eso no se arregla cambiando el creativo.
Es la auditoría de pauta y recorrido. Llega por WhatsApp dentro de las 72 horas hábiles desde que acordamos el alcance, escrita, con capturas de tu propia cuenta, para verificar cada punto. No pedimos datos de pacientes: se audita lo que es público y lo que la clínica decida mostrar de su cuenta publicitaria.
Anuncio por anuncio: qué objetivo se eligió, cuánto lleva circulando, si Meta está marcando entrega insuficiente y por qué. Con capturas de tu propia cuenta, no con teoría general.
Del clic al turno agendado hay varios pasos, y cada uno pierde gente. Se marca en cuál se pierde: el destino del anuncio, el primer mensaje, el tiempo que tarda la respuesta, o el momento en que aparece el precio.
El alcance frío es la vía más cara de ocupar una fecha. Se comparan las alternativas contra lo que ya existe: los que preguntaron y no agendaron, los que están en la ficha y hace tiempo no vuelven, los que dejaron un tratamiento por la mitad. La base la maneja la clínica: los datos no salen de ahí.
Qué contar y qué ignorar. El número que importa no es cuántos escribieron: es cuántos se sentaron. Los demás sirven para explicar por qué ese número es el que es, y qué tocar la próxima vez.
Los datos de tus pacientes son datos sensibles y la Ley 25.326 restringe quién puede tratarlos: su artículo 8 habilita a los establecimientos de salud y a los profesionales, y una agencia no está en esa lista. Por eso la base nunca sale de tu clínica. Nosotros diseñamos y medimos; el contacto lo hace el equipo de la clínica. No es una política nuestra: es el marco que nos aplica.
Y al final: por dónde conviene empezar, según el tamaño de la ficha y el tipo de tratamiento.
Servicio arancelado · Sin accesos permanentes · Sin instalar nada
Se comparte la cuenta publicitaria y el recorrido tal como está hoy. No hace falta darnos acceso permanente ni credenciales: alcanza con lo que se decida compartir en pantalla.
Qué hay que llenar exactamente: una semana, una jornada, el día que trabaja un equipo determinado. Sin esa unidad, no hay nada que medir después — y es el paso que casi nadie da.
Para esa ventana concreta, qué la puede llenar y a qué costo. El desconocido que hay que pagar para alcanzar es siempre la última opción, no la primera.
Qué número mirar la semana que viene y qué significa cada resultado posible. Si el informe no deja eso, no sirve para decidir nada: solo describe lo que ya sabías.
Es la respuesta más común y casi siempre describe algo real. La auditoría no discute si Meta funciona: busca en qué punto se cortó el recorrido. Un objetivo mal elegido, un destino que no mide nada o una respuesta que llega tarde producen el mismo resultado — y ninguno de los tres se arregla cambiando la imagen.
Porque lo gratis se entrega en veinte minutos con una plantilla: es una excusa para llamarte. Mirar una cuenta en serio lleva horas. Cobrarlo es justamente lo que permite informar que la pauta está bien y que el problema es otro, sin necesidad de vender algo después.
Prometer una cantidad exige saber de antemano cuántos turnos absorbe la agenda, con cuántos profesionales y en qué franja. Nadie que no vio la operación puede saberlo. Lo que sí se puede afirmar antes de mirar es qué se va a medir y para cuándo estará el número.
Lo que sí comprometemos es la entrega: el documento llega en el plazo publicado, con lo que esta página dice que va a tener, o no hay nada que discutir. Es un compromiso más chico y es el único que se puede sostener sin conocerte.
Son dos trabajos distintos. Quien lleva las redes produce y publica; esto mira si lo que se publica llega a alguien que agenda, y qué pasa en el medio. Si de acá sale que hay que cambiar algo del contenido, se lo pasa a esa persona: la auditoría no reemplaza a nadie.
Son siete datos y cada uno cambia el documento. Sin ciudad no sabemos qué Colegio rige y la parte normativa quedaría en la ley nacional; sin especialidad, los grupos y los guiones serían genéricos. Preferimos hacerlo bien para menos gente.
Lo que hace falta es saber cuántos son. Está escrito, se lee cuando se pueda, y la decisión queda del otro lado.
Solicitar la auditoría Documento escrito · 72 horas hábiles desde acordar el alcance · Servicio arancelado